Albus Dumbledore

Bienvenidos a la Escuela de Magia de Hogwarts. Sitio donde los hombres son reconocidos, no por la apariencia física sino por los sentimientos que habitan en lo profundo de su corazón.

viernes, febrero 25, 2005

Albus Desvelado

Anoche, las horas transcurrieron lentamente, casi a cuentagotas. El llamado insistente de la otra habitación me forzaba a pasar de un estado de somnolencia a completa lucidez en un parpadeo. !Que angustia y sentimiento de impotencia es ver sufrir a un pequeño con fiebre!. Se hace lo adecuadamente prescrito por el médico, pero aun queda la duda si se debería hacer un esfuerzo adicional. Encuentro pronto, en la tercera o cuarta vez que me llama, que sí se va a tener que requerir ese extra por parte de mí en una forma sencilla y llena de amor: comprensión. Se puede perder los estribos cuando hay desvelo y llanto combinados a las 3 de la madrugada, entonces la comprensión actúa como un bálsamo para el alma, y proporciona la tolerancia que hacía falta. El alba llegó demasiado tarde, pero la calma había llegado ya antes. Mi pequeño hijo se quedó dormido, sin fiebre, tranquilo y con esa cara de angelito que me hace olvidar todas las travesuras que hace cuando diablillo. Jeje... dosis extra de café intravenoso para soportar el día de trabajo, al cabo ya es viernes.

3 Comments:

  • At 12:38 p.m., Blogger AntonDumbledore said…

    Si es cuestión de irle agregando. Este blog permite modificar muchas cosas personalizando el Template. De esa manera puedes agregar imágenes y links de amigos o sitios. Si quieres, te conectas por MSN y te digo como. Saludos.

     
  • At 6:00 p.m., Blogger coterivera said…

    con los hijos la paciencia no se agota...
    He aprendido q ellos nos enseñan los valores más importantes, y ese ángel q ellos tienen y q nosotros percibimos es el q hay q cuidar y hacer q perdure por el mayor tiempo posible..eso me lo ha enseñado monserrat con tan solo su sonrisa.

     
  • At 6:13 p.m., Blogger AntonDumbledore said…

    Ojalá mi reserva de paciencia fuera infinita, pero de cuando en cuando me descubro recordándome que esos son mis hijos solo para no perderla. Nada paga la satisfacción de verlos mejorar de su enfernedad, de volverlos a ver correr y sonreir. Uno sabe que parte del mérito es propio.

    Marce, jeje... últimamente me he ido ganando ese mote: "el ciberpapá de blogadictos".

     

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